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Los 'Deal breakers': clave para conseguir una pareja magnífica

Hacemos mucho mejor las cosas cuando nos apasionan. Cuando nos obligamos a seguir los caminos que otros buscan imponer en nosotros, dejamos de hacer las cosas por gusto. Mi amiga Alejandra estudió la licenciatura que sus papás querían que estudiara. Se tardó varios años en graduarse pues simplemente no le interesaban las clases. A mí me sorprendía mucho pues ella es sumamente inteligente. Pero su desempeño académico dejaba mucho qué desear. Finalmente se graduó y lamentablemente le costó mucho encontrar un trabajo. Fue hasta que se dio cuenta de que a ella lo que realmente le apasionaba era ser estilista que se metió a un curso de belleza. Durante sus clases, era la más aplicada, la de mejores calificaciones y la que siempre terminaba primero. Rápidamente empezó a generar clientela y hoy en día es sumamente exitosa; hasta yo que soy de sus amigas cercanas batallo para conseguir cita. Todas las personas tenemos habilidades e intereses particulares. Vale la pena tomarnos el tiempo de instrospección y preguntarnos qué queremos hacer. Así podemos definir hacia dónde queremos llegar antes de emprender una búsqueda. Si dejamos que otros decidan por nosotros, a la larga seremos infelices y nuestro desempeño no será el óptimo. Con el tiempo, nuestras metas pueden ir cambiando, pero al menos nos dan una dirección al empezar a buscar. Un buen inicio es analizar qué estilo de vida deseamos llevar. Si nuestro sueño es tener mucho dinero, resultará más apropiado buscar desarrollarnos como banqueros que como maestros. En el ámbito de las relaciones, muchas parejas terminan por incompatibilidad en sus estilos de vida. Por ejemplo, si a alguien le encanta salir de fiesta cuatro días a la semana, desvelándose hasta la madrugada y pasando el día durmiendo, quizá no tendrá mucho qué compartir con alguien que disfruta dormir temprano para poder salir a correr todas las mañanas. Muchas veces he escuchado que “polos opuestos se atraen”, pero jamás he oído a alguien decir “polos opuestos hacen una pareja sólida y duradera”.

Definiendo deal breakers

Otra parte importante para establecer metas recae en definir factores decisivos, los famosos deal breakers. Es decir, aquellas características de un trabajo o pareja que jamás seríamos capaces de aceptar, sin importar la circunstancia. En mi búsqueda de trabajo me encontré en una situación en donde me ofrecían un puesto, bien remunerado, en industria petrolera. El empleo parecía muy interesante. Sin embargo, carecía de una misión social, algo que resulta fundamental para mí. Al estar desemplada y tener una oferta frente a mí estuve muy tentada a tomarla. Al final de cuentas, rechacé la oferta y fue la mejor decisión para mí. De igual forma, a veces es difícil rechazar a una posible pareja. Especialmente después de un período largo de soltería, tendemos a ignorar los deal breakers. La clave está en no dejarnos llevar por el nivel de urgencia que tengamos y tener presentes cuáles son nuestras prioridades. Al tener clara la lista de las cosas que no deseamos en nuestro compañero, evitaremos perder dirección de lo que realmente queremos.

Cabe recalcar que los deal breakers son muy personales y diferentes para cada quién.

No hay que dejarnos influir por lo que la sociedad, las revistas o los medios sociales dicten como la definición de la pareja ideal. Cada quién es libre de definir a quién quiere a su lado. Al saber qué es lo que buscamos y al ser congruentes en nuestra búsqueda, las probabilidades de éxito serán mayores. No sólo es necesario identificar las características que se buscan en un trabajo o una pareja; también es importante definir el tipo de relación que se desea encontrar. Una sociedad anónima, por ejemplo, resulta de la agrupación de socios que aportan diferentes niveles de capital, poniendo en riesgo su propia inversión. Ser contratado como un empleado, por otro lado, implica firmar un contrato y cumplir con las responsabilidades adjudicadas sin correr el riesgo de ser dueño. En un contrato temporal de asesor externo la relación es más distante y generalmente no incluye ningún tipo de beneficio adicional al salario base. En una relación amorosa también es importante saber quién está invirtiendo qué y hasta dónde está uno involucrado. Las expectativas se definen desde el momento que enviamos una solicitud para una vacante. La descripción del puesto explicará qué se espera del solicitante y su nivel de responsabilidades.

Asimismo, cuando empezamos a salir con alguien tenemos que definir qué tipo de relación deseamos.

Y no tiene nada de malo buscar diferentes tipos de relación, mientras lo tengamos claro y seamos abiertos en comunicarlo. De la misma forma que cada empresa contrata personas con distintos perfiles, cada persona tiene sus propias necesidades emocionales y es por eso que es importante identificarlas desde un inicio. El tipo de interacción inicial del pretendiente nos puede decir mucho acerca de qué es lo que él o ella están buscando. Si lo que buscamos es un socio y la persona con la que estamos saliendo claramente requiere un consultor; si el pretendiente fuma y esto es un deal breaker para nosotros, ¡no hay necesidad de seguir con él! Un trabajo bien puede ser un mal necesario al depender de un salario. En el ámbito interpersonal no hay obligación de continuar una relación si no es lo que buscamos. Y tú, ¿ya tienes bien definidos tus deal breakers?]]>