Girl Power

Las similitudes entre dates y entrevistas son más de las que crees

¿Cuál es la similitud entre dates y entrevistas? A pesar de que las primeras impresiones pueden ser engañosas, el cerebro humano está diseñado para generar un juicio de la persona que conocemos en los primeros segundos de interacción.

Por esto, resulta importante prepararse para el primer date. Es posible que no tengamos otra oportunidad para mostrar nuestra gran personalidad. Te sorprenderás de saber que el proceso de preparación puede ser muy similar al de una entrevista. A continuación te doy algunos tips.

Puntualidad

En las entrevistas la impuntualidad es una clara muestra de falta de capacidad de organización. Igualmente en las citas es inaceptable pues evidencia una falta de respeto por el tiempo de la otra persona. Obviamente existen los imprevistos y en ocasiones uno tiene que disculparse por no llegar a la hora acordada; sin embargo es primordial hacer todo lo posible por no llegar tarde. Dejar esperando a nuestro pretendiente es de muy mal gusto. Empezar una cita así puede poner a la otra persona incómoda y habrá un hielo más grueso que romper.

Vestimenta

Volviendo al tema de primeras impresiones, la vestimenta que portamos puede comunicar mucho acerca de nuestra persona. Para una entrevista es elemental llevar la vestimenta apropiada de acuerdo al tipo de empresa y puesto que estamos solicitando. Para la mayoría de las corporaciones, lo adecuado es llevar vestimenta business professional que consiste en traje o traje-sastre de color obscuro, zapatos negros, blusa clara… el típico “Godínez-look”. Sin embargo, si la entrevista es para una casa de modas es posible que este conjunto no sea el conveniente. Será mejor llevar algo que demuestre creatividad y conocimiento de las nuevas tendencias. De igual forma, para un date es necesario analizar el escenario y definir qué es lo más oportuno. Por ejemplo, si van a ir al cine unos pantalones de mezclilla y una camisa/blusa cómoda bastarán. Si es en un restaurante elegante quizá sea mejor idea llevar algo más chic. Lo esencial es llevar puesto algo que nos permita emanar seguridad en nosotros mismos y a la vez dé una buena impresión.

Historial

Tanto en la primera entrevista de trabajo como en la primera cita es mejor concentrarse en las partes positivas de nuestro historial. Esto no significa que debamos mentir, sino que quizá no sea el momento adecuado para soltar todo el bagaje que llevamos cargando. Mantengamos los detalles de los Expedientes Secretos X para el futuro, si es que necesitan ser mencionados. Basarnos en nuestro Currículum del Corazón es un buen comienzo.  ¡Aquí te cuento cómo por si te lo perdiste!  Si hay preguntas acerca de partes no tan gratas de nuestro pasado una respuesta sencilla y al grano, sin mucho detalle, bastará.

Por ejemplo en una entrevista:

P: ¿Por qué dejaste ese trabajo? R: Porque estaba buscando oportunidades nuevas de crecimiento.

Paralelamente, en un date:

P: ¿Por qué dejaste de vivir con tu ex pareja? R: Porque teníamos metas muy diferentes a largo plazo.
  Todas (¡todas!) las personas han pasado por un momento difícil alguna vez en su vida. Si en las primeras interacciones nos concentramos en lo negativo, podemos llegar a opacar la parte positiva, alegre, encantadora de nuestras personas. Al ir conociendo a alguien, poco a poco, habrá más oportunidades para entrar en detalle y abrirnos acerca de ocasiones en las nuestros sentimientos fueron heridos. La primera entrevista/date no es el lugar ni el momento indicado para el desahogo. Al describir nuestra experiencia laboral, resulta efectivo no sólo enlistar los puestos que tuvimos. Debemos enfatizar aquellas aportaciones que hicieron un cambio en la organización, el crecimiento obtenido a través de retos superados y de qué manera nuestras contribuciones fueron valiosas. En un date se puede tener una conversación muy placentera si se logran comunicar (sin caer en arrogancia) aquellas distinciones que nos hacen únicos y valiosos como persona.

Hablemos de quiénes somos, de las cosas que creemos, de las que nos apasionan, de lo que nos gusta hacer.

Ayudémosle a la otra persona a formarse una impresión genuina y positiva de nuestra persona.

Metas de corto plazo

Al asistir a una entrevista es necesario ir preparado para contestar la pregunta “¿Cómo te ves en cinco años?”. Los entrevistadores quieren descifrar si vale la pena o no invertir en tu formación y entrenamiento profesional. Si la respuesta es “Me veo como dueño de mi propia empresa, un start-up que he estado diseñando con mi primo”… ¡olvídalo! Lo más probable es que no recibas una invitación a la segunda entrevista. Sean cuales sean tus planes, en las entrevistas como en los dates es esencial ser honesto. Si en unos meses piensas cambiarte a vivir a otra ciudad, comunícaselo a tu pretendiente. Tal vez esto sea un deal-breaker para esa persona y es bueno que lo sepa de antemano. Igualmente, si lo que estás buscando es una relación estable que al corto plazo permita conocer a alguien a fondo también es conveniente expresarlo. De esta forma, si llega a haber una segunda, tercera, cuarta cita ya las dos personas podrán tener una idea de qué es lo que el otro está buscando. Vale la pena pensar un poco acerca de nuestras metas al corto plazo antes de ir a una entrevista o presentarnos en una cita. El no tener idea de hacia dónde queremos que vayan nuestras vidas habla muy mal acerca de nuestra visión y ambiciones. Si no sabemos lo que queremos, ¿para qué estamos desperdiciando el tiempo de la persona que tenemos enfrente? Define tus propios deal-breakers antes de verte en una situación incómoda.

Conexión

Cuando conocemos a alguien por primera vez es más fácil crear una conexión si se encuentra alguna base en común. En una entrevista que tuve, expresé que en las mañanas antes de ir a trabajar disfrutaba mucho hacer yoga. Resultó que la persona que me estaba entrevistando también era yogi y además acababa de viajar hace unos meses a la India. Yo soy mitad hindú, así que hubo química instantánea. Me contó del estudio de yoga en donde practicaba y de cómo la práctica le había cambiado la vida. Estoy segura que haber logrado esa conexión más allá del interés laboral, me colocó en un nivel más alto frente a otros candidatos. Para crear una conexión, es importante que exista el ambiente y escenario adecuado. Mi amiga Lorena accedió a salir a cenar una vez con un chico alemán que había conocido brevemente y le había llamado la atención. Horas antes de la cita, el chico le escribió para preguntarle si le molestaba que los acompañara su primo que estaba visitando la ciudad. A pesar de que Lorena propuso que mejor se encontraran otro día, el chico insistió y terminaron yendo a cenar los tres. Pequeño detalle: el primo hablaba muy limitado español y Lorena no entendía una sola palabra de alemán. Por tanto, el tipo pasó toda la noche platicando con su primo e ignorando a mi amiga. Por supuesto, la siguiente vez que el alemán quiso invitar a Lorena a salir, ésta no aceptó. ¡Scheisse! Si los dates en formato de cena nos ponen nerviosos quizá sea mejor proponer alguna cita en donde se realice una actividad. Por ejemplo, ir a un concierto de jazz o ir a ver un partido de futbol al estadio, si es algo que los dos disfrutan. Aunque la oportunidad para platicar se puede ver limitada, ésta puede ser una forma de romper el hielo y tener algo de qué platicar en futuros encuentros.

Tanto en una entrevista como en un date esta conexión debe ser genuina.

Recordemos que al estar dialogando con una compañía los entrevistadores nos están evaluando tanto como nosotros a ellos. Sólo nosotros podemos definir si encajamos o no con la persona que está sentada del otro lado de la mesa. También tenemos que tener cuidado en no caer en conexiones superficiales. Sólo porque a nuestro pretendiente también le encanta Harry Potter no necesariamente significa que sea el amor de nuestras vidas.

Encontrar esa conexión va más allá de gustos en común; recae en encontrar lazos y metas compartidas que puedan verdaderamente unirnos a una empresa o persona.

A pesar de que podemos conectar con alguien en base a nuestros gustos o intereses, en toda interacción humana existe también una parte más difícil de descifrar: la química. Por más que coincidamos con alguien en muchos aspectos, si no hay buena química será difícil lograr la conexión que buscamos. Desafortunadamente, esto es algo que no sé explicar a ciencia cierta, pero que creo podemos controlar hasta cierto punto al mostrarnos seguros de nosotros mismos. Cuando estamos nerviosos podemos emanar desconfianza y bloquear un nexo viable. Al presentarnos con una sonrisa y actitud de apertura, aumentamos las probabilidades de conectar con la persona que está frente a nosotros.

Discusión de prestaciones

Una norma fundamental al ser entrevistado(a) es no hablar del sueldo correspondiente a la posición. Entre más se tarde el vendedor en mencionar un precio, habrá mayores posibilidades de que se pague más por el producto. Esta es una regla de mercadotecnia básica. Es importante esperar a que sea la compañía quien haga la primer propuesta. Este escenario se presta más a una negociación que si ya existiera una expectativa salarial sobre la mesa.

En un trabajo percibimos una remuneración económica a cambio de nuestro tiempo y esfuerzo. En una relación obtenemos amor, atención y tiempo a cambio del nuestro.

Sin embargo, si al estar en una primera cita empezamos a detallar exactamente cuánto tiempo de atención al día estamos esperando recibir de la persona que tenemos enfrente es muy posible que nuestro pretendiente salga corriendo. Es conveniente mencionar expectativas a corto plazo. Pero no caigamos en exigir atención o amor cuando nosotros aún no lo hemos dado. Así como no esperaríamos un salario sin tener aún siquiera una oferta. Esperemos a que la propuesta venga en su momento debido. Tenemos que saber el valor de nuestra contribución y lo que esperamos a cambio. En lugar de preguntar cuánto le pagan a una persona de ese nivel, esperemos a que venga la oferta. En ese momento decidamos si tomarla o no, de acuerdo a lo que consideramos que merecemos. Recuerda que aceptamos el amor que creemos merecer. No entreguemos nuestro amor y atención sin tener una buena idea de qué vamos a recibir a cambio. Esperemos a que la relación tenga una cierta definición que consideremos aceptable antes de poner nuestro corazón en charola de plata.

Seguimiento

Tras la entrevista, es una buena costumbre enviar un correo electrónico agradeciendo el tiempo y atención. Si hay interés de que haya una segunda cita, vale la pena dar algún tipo de seguimiento. No está de más expresar gratitud y dar la señal de que el date fue agradable. Ahora, en ninguno de los casos queremos tampoco parecer desesperados. Play it cool. Hay que dejar a la otra persona saber que disfrutaste aprender de su experiencia; que la pasaste bien escuchando acerca de sus pasatiempos. Será mejor omitir que ya nos imaginamos como CEO de la compañía. Mejor no comentarle que ya tenemos pensados los nombres de nuestros futuros bebés. Puede que la entrevista haya bastado para convencernos de que jamás trabajaríamos ahí. Puede ser que simplemente no hay interés alguno de volver a salir con alguien. Sin embargo, agradecer por el tiempo y por la atención es una demostración de buenos modales; siempre y cuando seamos cuidadosos con nuestro lenguaje para no dar alas en donde la esperanza está totalmente perdida. El mundo es muy chico y nunca sabemos dónde nos toparemos con alguien de nuevo. Es mejor siempre cerrar en buenos términos. Además, tanto en empleos o relaciones de pareja no concretadas, aún hay lugar para muy buenas amistades.  ]]>