Girl Power

El gran obstáculo: que nos tomen en serio

Reto de las emprendedoras: que nos tomen en serio

mujeres con espíritu GirlPower tenemos todavía muchas barreras. Sin embargo, es habitual que nos encontremos con una por encima de todas las demás: que nos tomen en serio. Ya somos más de cuatro millones de mujeres emprendedoras en México, y la cifra no deja de aumentar. Sin embargo, tal y como afirma Angélica Rodríguez González en este artículo de Forbes, a pesar de que contamos con las mismas posibilidades y estímulos, el principal problema sigue siendo cultural: el hecho de que haya gente a la que le siga extrañando ver a una mujer en determinados puestos, por lo que tiende a menospreciarla a diferencia de si fuera un hombre su interlocutor.

El gran obstáculo: que nos tomen en serio

El crecimiento del emprendimiento femenino es una evolución natural en el papel de la mujer en la fuerza laboral de nuestra sociedad. Éste ha sido un fenómeno presente en la sociedad mexicana desde siempre: las mujeres mexicanas son, por definición, emprendedoras. Para incrementar el ingreso de la familia, no es extraño encontrar mujeres que hagan de su habilidad hogareña, una herramienta de generación de valor. Otra forma tradicional de emprendimiento femenino es a través de ocupaciones adicionales a las de un trabajo formal. Muchas mujeres empleadas formalmente buscan incrementar su ingreso a través de pequeños negocios colaterales. Este tipo de emprendimiento es alentado y soportado por modelos de negocio a través de los cuales las mujeres suplementan sus ingresos como distribuidoras, vendedoras independientes, representantes, etc. aprovechando sus propias redes de contactos. Sin embargo, cuando hablamos de emprendimiento, no podemos dejar de lado la equidad de género. Como muchas sociedades latinas, México ha manejado patrones de comportamiento ambivalente hacia el trabajo femenino. Antaño, la idea de que una mujer se desempeñara profesionalmente en trabajos que le requerían estar fuera de casa gran parte del día era verdaderamente inconcebible. En ese entonces, el lugar de la mujer era el hogar, atendiendo a su familia. Con la evolución – y revolución– social del siglo pasado, las mujeres ocupamos cada vez más y mejores espacios laborales. Pero a lo largo de este camino hacia el desarrollo de carreras profesionales, las mujeres nunca dejamos de emprender: Probablemente no dirigíamos desde una Sala de Consejo, pero desde siempre aportamos y ayudamos a la economía familiar a través de pequeños negocios. Los retos que enfrenta una mujer emprendedora no son diferentes a los retos que enfrentan los hombres. Los avances en la equidad de género se han encargado de que, al menos en papel, cualquier emprendedor cuente con las mismas oportunidades. Sin embargo, el gran obstáculo que una emprendedora enfrenta es que la tomen en serio. De acuerdo con las cifras de feminización de los trabajadores independientes por grupos de ocupación principal, publicada en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI; la participación femenina es claramente superior en los sectores de servicios profesionales personales, el comercio y la educación. Sin embargo, la participación de la mujer en trabajos directivos es baja (la encuesta del Randstad Workmonitor indica, por ejemplo que tan sólo tres de cada diez mexicanos es supervisado laboralmente por una mujer).]]>